El cine se alimenta de la pintura para contarnos una historia sencilla donde tenemos la sensación de percibir los sentimientos y sensaciones por primera vez.
La acción se desarrolla en una ciudad, Estrasburgo, que es un personaje más, donde observamos a Pilar López de Ayala recorrer sus bellas calles ante la mirada escrutadora de un enigmático pintor de retratos en busca de su musa.
Guerín nos invita a participar junto a él en esta aventura que consiste en una tranquila observación que se abre paso a través de su minimalismo, para consagrarse en una de las realidades más trascendentes: Un chico observa a una chica...
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